TINTINAR DE RECUERDO

En Gran Café de la Parroquia se estima que fue a finales del siglo XIX cuando los conductores de los tranvías del puerto introdujeron la modalidad de pedir lechero, durante su recorrido, haciendo sonar la campana del transporte poco antes de pasar frente al negocio. De esta forma, el mesero escuchaba la señal y preparaba al tranviario su lechero, para que le fuera

entregado al pasar frente al café. El pedido podía incluir alguna pieza de pan para acompañar su bebida. Al finalizar el recorrido, el chofer entregaba la loza y liquidaba su cuenta. Con los años y las exigencias de la época moderna, la costumbre de solicitar un café lechero desde el tranvía se fue debilitando hasta desaparecer. Empero,dicha práctica originó la modalidad, que prevalece entre los parroquianos aún en el siglo XXI, de llamar al lechero a través del sonido producido con el golpeteo de la cuchara en el vaso de vidrio, donde se sirve el tradicional lechero.